Internacional
Trump advierte que “la gran ola” contra Irán está por venir
El presidente de Estados Unidos aseguró que la ofensiva apenas comienza y no descartó el uso de tropas terrestres si fuera necesario

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la ofensiva militar contra Irán aún no ha alcanzado su punto más alto y anticipó que “la gran ola” está por llegar. En declaraciones a CNN, el mandatario sostuvo que su gobierno ni siquiera ha comenzado a golpear con toda su fuerza y que la fase más intensa de la operación estaría próxima.
Trump también reconoció incertidumbre sobre la conducción política iraní tras la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei. Señaló que no está claro quién asumirá el liderazgo en Teherán ni cómo se desarrollará la transición de poder en medio del conflicto.
En entrevista con el New York Post, el presidente estadounidense aseguró que no descarta el despliegue de tropas terrestres si las circunstancias lo exigen. Aunque dijo que “probablemente” no serían necesarias, dejó abierta la posibilidad, marcando una diferencia —según expresó— con administraciones anteriores que rechazaban de forma categórica esa opción.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, evitó precisar si habrá fuerzas en el terreno, pero advirtió que la campaña podría extenderse entre dos y seis semanas. Subrayó que el calendario permanece abierto y que Estados Unidos actuará hasta donde sea necesario para cumplir sus objetivos estratégicos.
Por su parte, el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, aseguró que las fuerzas estadounidenses han alcanzado superioridad aérea local sobre territorio iraní, lo que permitiría ampliar operaciones contra objetivos estratégicos. El Pentágono informó que, en coordinación con Israel, se han impactado cientos de blancos, incluidos sistemas de misiles, instalaciones navales y centros de mando y control. Hegseth enfatizó que no se busca repetir intervenciones prolongadas como las de Irak o Afganistán.
Un despacho de Reuters indicó que funcionarios estadounidenses mantienen escepticismo sobre un eventual cambio de régimen en el corto plazo. Mientras la Casa Blanca sostiene que la ofensiva responde a intereses de defensa nacional y protección de aliados, la incertidumbre política en Teherán mantiene en alerta a la comunidad internacional.
En paralelo, la Fuerza Aérea de Catar informó que derribó dos bombarderos SU-24 provenientes de Irán, además de interceptar siete misiles balísticos y cinco drones dirigidos a distintas zonas del país, tras un ataque contra instalaciones gasíferas del emirato. Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, aseguró a su homólogo chino, Wang Yi, que su país no siente hostilidad hacia las naciones del Golfo y que su respuesta contra bases militares estadounidenses no debe interpretarse como una agresión contra esos Estados.



